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1 mar. 2011

Parque Cerro Corá conjuga historia y belleza natural

(ABC) El Parque Nacional Cerro Corá conjuga la naturaleza y los hechos históricos en un escenario que deslumbra por la belleza de sus serranías y la exuberante vegetación. Lo atraviesa el río Aquidabán Nigui, a cuyas orillas ofrendara su vida el mariscal López.

Tras cinco años de cruenta lucha, el mariscal López llegó a Cerro Corá el 14 de febrero de 1870 acompañado de 409 combatientes, entre mujeres, niños y soldados. Era lo que le restaba de los 100.000 hombres del poderoso ejército con que el Paraguay inició la contienda.
Según un documento que obra en el Museo del Parque Nacional Cerro Corá, el 25 de febrero el Mcal. López llamó a una reunión a todos sus oficiales y, sentado en la única silla del campamento, les comunicó su decisión de pelear hasta morir ante el enemigo que se acercaba. Ese día López otorgó a todos los que lo acompañaron hasta el último lugar de batalla la Medalla del Amambay.
Según el documento que obra en el museo de Cerro Corá, no había medallas. Con trozos de metal grabado a cuchillo se suplió la falta. Tampoco se encontraron cintas con los colores patrios, pero en una carreta se halló un trozo rojo y gualda (amarillo) de alguna tienda española. Elisa Lynch había confeccionado las condecoraciones, que el Mariscal fue colgando una a una en los rotos uniformes. Era la última ceremonia solemne del viejo Paraguay.
Los documentos de Cerro Corá señalan que en las primeras horas de la mañana del 1 de marzo de 1870 las tropas brasileñas, al mando del General Cámara, con una fuerza veinte veces más grande que la de los paraguayos, bien montados y armados atacaron el cuartel general del mariscal López.
El ataque de los brasileños fue desastroso para los paraguayos, debilitados y hambrientos.
El coronel brasileño Silva Tabares y su guardia, atraídos por su uniforme, se lanzan contra el Mariscal, que los enfrenta montado en un bayo flaco y armado solamente de su espadín. En un momento dado, el mariscal López ordena al coronel “Panchito” López, de apenas 17 años, que protegiera a su madre y sus hermanos menores.
El Cnel. “Panchito” López fue interceptado por las fuerzas aliadas pidiéndole rendición. Demostrando el mismo valor de su padre, dijo: “Un coronel paraguayo no se rinde”. Ante esta situación, fue abatido por los brasileños. Hoy, en Cerro Corá, en el mismo lugar en que perdiera la vida, está el panteón que rememora el coraje de este joven militar que demostrando tamaña valentía ofrendó su vida a la patria.
El mariscal López fue derribado a orillas del río Aquidabán Nigui y, tras su célebre frase “Muero con mi Patria”, fue abatido por las tropas brasileñas terminando así cinco años de cruenta guerra que dejó en la ruina al Paraguay.

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